VALORANDO LA EFICIENCIA REPRODUCTIVA DE LA YEGUA
Dr. Marco Montesdeoca
Medico Veterinario. EQUINE HEALTH S.A
Al hablar de eficiencia reproductiva nos referimos a un sinnúmero de acontecimientos que deben suceder en cada ciclo reproductivo, y al no ocurrir ciertos episodios esperados hablamos de falla, por ejemplo; un evento esperado es, que la yegua presentando celo y siendo servida quede preñada. Pero para que la yegua se preñe debe haber ovulación y ser cubierta o inseminada a tiempo, con semen de buena calidad y cantidad adecuada. Si uno de estos acontecimientos no ocurre la probabilidad para que la yegua geste es nula.
Una yegua anovulatoria es; una yegua que desarrollado un folículo y presentando celo no ha llegado a liberar el ovulo al aparato reproductor y por ende no ha tenido la posibilidad de ser fecundada.
Normalmente las yeguas en el Ecuador presentan celo durante todo el año y cada ciclo estral termina en ovulación, pero es importante saber que la yegua es poliéstrica estacional, esto quiere decir que; en países de cuatro estaciones la yegua tendrá ciclos reproductivos normales durante el verano – primavera
En la actualidad se sabe que la yegua no solo es fotoperiodo‐dependiente, sino también ambiente‐dependientes, ya que no solo las horas luz estimulan a la yegua para presentar celos normales, sino también la presencia del macho, el estatus social dentro del clan, estado nutricional, humedad y temperatura son determinantes al momento de la regulación del ciclo estral.
Con estos antecedentes en nuestro país podemos encontrarnos con yeguas que en el periodo de invierno (transicionales) puedan presentar signos irregulares de calor y receptividad sexual que no terminan en ovulación y es cierto también que en cualquier etapa de la vida de la yegua y cumpliendo las condiciones de luz y ambiente pueden no ovular.
Entonces, es importante que tengamos en cuenta que la yegua presentando celo y habiendo sido servida con un reproductor fértil y al no quedar preñada, existe una gran probabilidad que el problema no sea patológico sino que simplemente la yegua no ovuló
Alteraciones de origen endocrino acompañadas de edad avanzada también son la causa de falta de estacionalidad en la presentación de celos y específicamente en la ovulación, la falta de investigación en el campo de los posibles problemas hormonales sistémicos como las glándulas adrenales o tiroides, etc., que tengan incidencia en la reproducción, hacen que actualmente se carezca de métodos diagnósticos correctos para establecer diversos orígenes hormonales de infertilidad, sino mas bien, se ha venido especulando empíricamente sobre las posibles causas de infertilidad que están ocasionadas por fallas hormonales extra reproductivas y se han hecho tratamientos sin establecer una causa especifica.
Pero lo que si se conoce con certeza es la falla ovulatoria por el abuso de esteroides en yeguas que generalmente están en competencia con el fin de suprimir celos o falta de apetito
En síntesis, frente a un diagnostico presuntivo de falla reproductiva o infertilidad, una de las primeras cosas que debemos verificar es que la yegua este ovulando normalmente.
Si descartamos posibles defectos por parte del macho, hay una secuencia de eventos que deben ocurrir para lograr una preñez exitosa. Entre ellos, y en orden cronológico:
1. Ovulación.
2. Ovulo viable
3. Captación del ovulo por el oviducto.
1. Permeabilidad del oviducto.
2. Espermatozoides en cantidad y calidad suficientes en el oviducto.
3. Fertilización.
4. Viabilidad embrionaria.
5. Transporte tubárico.
6. Estado hormonal adecuado
7. Endometrio sano
8. Cérvix normal
9. Vesícula embrionaria viable
De este sinnúmero de episodios solo el 1, 9, 10, 11 y 12 son verificables, por tanto, luego de revisar una yegua que ha sido servida suponemos que los demás eventos (2, 3, 4, 5, 6, 7, 8) hayan ocurrido con normalidad
A partir del día 12 y si hubo ovulación podemos realizar un examen ecográfico, encontrándonos con dos posibilidades:
1. La yegua esta gestante
2. No está gestante. Si no está gestante es probable que hayan ocurrido dos cosas:
a. Que la yegua fue fertilizada pero que el embrión murió antes de los 12 días y
b. Que la yegua no fue fertilizada
Estudios anteriores donde se inseminaron un grupo de yeguas sub‐fértiles que por mucho tiempo no se pudieron preñar, y a los dos días se lavaron los oviductos; revelaron que aproximadamente el 90% de las yeguas contenían un embrión viable. Esto que quiere decir; que una gran mayoría de yeguas que no se han preñado, normalmente se fecundan pero el embrión no alcanza a ser identificable a los 12 días por efectos concernientes a los puntos 7, 8, 9, 10, 11 y 12.
1. Gestante a los 12 días y luego negativa.
En este caso tenemos una evidencia que hasta el momento de las detecciones prácticamente todos los eventos fisiológicos ocurrieron de la manera esperada y que luego hubo una pérdida pre‐implantacional (Muerte Embrionaria Temprana‐MET) o post‐implantacional (Aborto).
Se considera Muerte Embrionaria Temprana (antes conocida como “reabsorción”, algo que no ocurre) a la pérdida de la gestación desde la concepción hasta aproximadamente el día 40 de preñez y es una de las principales causas de pérdidas en Reproducción Equina junto a la endometritis. A diferencia de la mayoría de las otras especies domésticas, en la yegua la implantación ocurre tardíamente por lo que el embrión es en gran medida dependiente de la integridad del endometrio para continuar su desarrollo.
En estos casos es conveniente analizar paso a paso los factores de riesgo y cuales de ellos han sido, o es posible que sean, controlados, recordando que aun en el mejor de los casos, hasta el momento podemos verificar la minoría de los eventos secuenciales que llevan al establecimiento de una preñez. Por lo tanto, toda información o dato confiable es bienvenido. La búsqueda sistemática y metódica de esta información se llama examen clínico ginecológico y su meta, demostrando con evidencias una correlación causa‐efecto, es el diagnóstico.
Hoy en día muchos de estos acontecimientos han pasado a ser hechos objetivos, evidenciables, medibles, comparables, diagnosticables, gracias a la ultrasonografía, una de las herramientas tecnológicas de mayor impacto positivo sobre los sistemas de reproducción.
Con un diagnostico preciso es posible diseñar una estrategia terapéutica y proyectar resultados esperados.